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Cartas al pasado: Con una sonrisa

Por las mañanas cuando nos despertamos, además de abrir nuestros ojos, vienen a nosotros una gran cantidad de pensamientos que dependen del día que tenemos por delante, por ejemplo, si ese día tenemos una cita con alguien que nos gusta podremos estar emocionados y hasta nerviosos.

Opinión

22 de noviembre

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Por las mañanas cuando nos despertamos, además de abrir nuestros ojos, vienen a nosotros una gran cantidad de pensamientos que dependen del día que tenemos por delante, por ejemplo, si ese día tenemos una cita con alguien que nos gusta podremos estar emocionados y hasta nerviosos, si es un viaje estaremos alegres, si es una entrevista de trabajo un poco estresados o si tenemos un problema que solucionar podremos estar angustiados. Independientemente de lo que tengamos durante ese día, es claro que estamos transfiriendo el poder de nuestras emociones a una situación que está en el exterior, está fuera de nosotros.

No ha empezado nuestro día y ya podemos estar sintiéndonos mal, si además de esa situación “negativa” el día esta gris o lloviendo y si somos de las personas que no nos gustan los días así, podemos sentirnos peor. Ahora bien, si en la noche anterior, antes de acostarnos estuvimos pensando en ese día largo y aburrido que viene al día siguiente puede que no hayamos descansado bien, será el combustible que alimentará un estado de ánimo negativo, estaremos programarnos para tener un mal día o por lo menos uno no tan bueno.

No tenemos la capacidad de adivinar el futuro, pero podemos realizar predicciones de acuerdo a nuestras experiencias. Sin embargo, la mayoría de los días nos programamos mentalmente para algo que no ha pasado y generalmente lo hacemos de forma negativa. Es importante tener claridad en que hay situaciones que podemos controlar y otras no, no podemos controlar lo que hagan o digan las demás personas, no tenemos la capacidad de controlar el clima a nuestra voluntad o diferentes sucesos diarios, pero si tenemos la capacidad de controlar nuestra respuesta emocional ante las diversas situaciones.

Si no gestionamos de forma adecuada nuestras emociones, están van a ser el resultado de los factores externos y empezaremos a sentirnos víctimas de la vida, pensaremos que todo nos sale mal y poco a poco nos quedaremos con ese pensamiento, quedándonos sin opciones, construyendo una actitud pesimista, de constante queja e insatisfacción por lo que no tenemos, y olvidando lo que de forma real y maravillosa tenemos.

Pero la vida es diferente, SÍ tenemos opciones, solo debemos estar dispuestos a verlas, no se trata de negro o blanco, de todo o nada, se trata de cambiar nuestra actitud. ¿Qué tal si al despertarnos en vez de renegar, de pensar en negativo, sin ánimo, nos despertamos con una sonrisa y agradecemos por lo que tenemos?

Con la pregunta anterior podemos pensar en ¿cómo hacerlo? ¿Cómo sonreír si estoy triste o estar animado si he recibido malas noticias? Para responder eso, primero debemos entender que hay una verdad en la vida y es que las cosas no son permanentes, todos los días consideremos que sean malos o buenos son por ese momento, desconocemos el mañana, pero, lo que sí podemos hacer es cambiar nuestra actitud, que es la forma como enfrentamos nuestros retos diarios.

Está claro que no podemos cambiar el ambiente externo, pero si nuestra actitud frente a los retos diarios, decidimos si enfrentamos esa situación con una sonrisa o con una actitud negativa, la última empeorará la situación, ser negativo nos limitar, por el contrario, ser positivo amplía nuestro horizonte, vamos a ser capaces de imaginar alternativas y soluciones ante una dificultad.

Intenta hacer los siguientes ejercicios para cambiar la actitud para afrontar las situaciones difíciles, la única condición es tratar de hacerlo de forma continua hasta que se convierta en una rutina para ti. Lo primero es tener pensamientos agradables sobre el siguiente día, pensar que todo va a salir bien, es importante visualizarlo. Y cuando te despiertes que tu primer pensamiento sea exactamente ese: “todo va a salir bien”. La vida te va a dar retos para ser mejor ese día, y vas a controlar tu respuesta emocional, tu decides si solucionar o empeorar, es tu decisión.

No se trata de ver la vida color rosa como se dice de forma popular, pero tampoco es de verla siempre oscura, la vida está llena de múltiples colores, y tú decides que color ponerle a cada día de tu vida. Así que inicia, continúa y termina tu día con una sonrisa.

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