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Colombia no puede olvidar a Luis A. Calvo

El repertorio musical del maestro Luis A. Calvo es extenso. En la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia hay un catálogo de 75 obras suyas.

Cultura

24 de noviembre

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Son famosos sus cuatro intermezzos, sus danzas “Aire de afuera”, “Malvaloca”, “Añoranzas”, “Perla del Ruiz”, “Rubia espiga”, “Madeja de luna”, “Ruth”, “Adiós Bogotá”, “Simpatía”, “Emilia II”, “Qué delicia”, “Gacela” y “María Elena”; sus bambucos “El republicano”, “Rosas de la alborada” y “Yerbecita de mi huerto”; los pasillos “Genio alegre”, “Noel”, “Trébol agorero”, “Entusiasmo”, “Emmita” y “Arroyito que murmuras”. También compuso valses, marchas, pasodobles, tangos, gavotas y caprichos, configurando así una exquisita obra que ha sido motivo de estudio e interpretada en el repertorio nacional.

El 28 de agosto de 1882 nació en Gámbita, Santander uno de los compositores más prolíficos de nuestro país: el maestro Luis A Calvo.

Junto con su mamá Marcelina y su hermana Florinda, vivió en Tunja, donde a la edad de 14 años, compuso su primera danza: “Libia”, dedicada a su progenitora.

A los 23 años se trasladó a Bogotá y se vinculó a la banda del ejército. A comienzos de 1910 compuso su máxima obra, según opinaron los buenos críticos: Intermezzo No. 1.

Un año después se incorporó a la orquesta del conservatorio. A los 31 años, compuso la danza Carmiña, el pasillo Noel y uno de sus bambucos mejor valorados, El Republicano. Tres años más tarde creó “Lejano azul” o el “Intermezzo No. 2” y aparecieron los síntomas de la enfermedad que le obraron a recluirse en Agua de Dios, donde produjo a su llegada un par de danzas: “Gacela” y “Perla del Ruiz”, la primera de ellas se estrenó al año siguiente.

En 1940 murió su adorada madre, lo que fue un duro golpe para él. Quince años después falleció su hermana Florinda. Para su fortuna, en 1942 contrajo matrimonio con Ana Rodríguez, quien vivió con él en Agua de Dios.

“En octubre de 1918, el compositor colombiano Luis A. Calvo registró su danza “Perla del Ruiz”, dedicada a la ciudad de Manizales. Fue, al parecer, la primera obra de Calvo escrita en Agua de Dios, lugar al que tuvo que trasladarse en abril de 1916, luego de que se le diagnosticara lepra. Esta noticia causó gran conmoción por la estima amplia y generalizada con la que contó Calvo en la zona andina colombiana. Sin embargo, aunque de forma limitada en relación con lo que era su actividad en Bogotá, en Agua de Dios continuó con su labor creativa y publicó varias de sus obras más reconocidas”, según relata José Perilla de la Radiodifusora Nacional.

El domingo 22 de abril de 1945, a la edad de 63 años, dejó de existir para el mundo de manera física, porque sus intermezzos, danzas, pasillo, bambucos, valses, fox trot, romanzas, música religiosa, pasodobles, serenatas, gavotas y one step, entre otras, perdurarán por siempre en la memoria y en los corazones de aquellos amantes de la buena música.

El máximo auditorio del Oriente colombiano, ubicado en la Universidad Industrial de Santander, con orgullo lleva su nombre y hoy, aún en muchas escuelas de música repasan sus canciones y evalúan su potencial artístico.

Por eso, en opinión de los amantes de la buena música, Colombia no puede olvidar al maestro Luis A. Calvo.

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